miércoles, 12 de diciembre de 2007

EL MUNDO

EDUARDO GALEANO

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado, desde allì arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso-reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede miraarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Creer en la magia de las palabras. Resistir.

ARIEL ALBELO

Las palabras... hay, las palabras...Contienen un universo.
En esta época de la comunicación sin comunicación, sigo creyendo en la palabra.
Y siempre espero poder mirarte a los ojos...