lunes, 16 de septiembre de 2013

Huella del Silencio (Letra: Ariel Albelo- Música: Facundo Crettón)

Huella del Silencio
Por la huella el silencio se hace sentires comienzo es presagio, luz x parir
Sin mencionar palabra el eco aquí
desenfunda memorias, quiere decir
Antecede a tu llanto para vivir
es la pausa q inspira tu grito al fin
El silencio q digo es tronador
guarda nuevos sentidos para tu voz
La huella del silencio llegara a su fin
celebrada de encuentros para existir
Me ha seguido la noche x no callar
pero no va a asustarme la oscuridad
El umbral del silencio rompí una vez
y me crecieron alas, paisas también
Hasta donde de el cuero voy a decir
lo q el silencio guarda es vida al fin
La huella del silencio llegara a su fin
celebrada de encuentros para existir
Ariel Albelo

lunes, 2 de julio de 2012


 Va a llover     Chamamé Canción- Ariel Albelo)

Hoy va a llover como una bendición
un antiguo mensaje traerán las nubes hoy,
están cubriendo el firmamento de presagio y color.
 Hoy va a llover todo vuelve a empezar,
Cerrar viejas compuertas, abrir el corazón.
Llamar los niños, guardar los trinos, prepararse al amor.

 Va a llover en el centro, en los barrios,
Va a llover sobre techos y patios, sin hacer distinción
Va a llover al compás de los lamentos,
Va a llover, entre dicha y juramentos,
Sobre justo y traidor
 Va a llover sobre negras y redondas,
Va a llover sobre los juegos de rondas,
Paraguas de cartón. Va a llover …


Hoy va a llover, ve al cielo la ciudad
hay que guardar los autos, las flores despertar,
en un bostezo la tierra se abre como el horno al pan


Hoy va a llover quisiera estar con vos
De lo tierno y solemne viajar a la pasión,
Encender velas, construir risas como augurio del sol.





Va  llover (Chamamé canción)
 de Ariel Albelo.
Sobre la idea de un poema de: Jorge Torres 



martes, 19 de agosto de 2008

Mujer


Diccionario Larousse
Mujer: Persona de sexo femenino. Hembra. Esposa.
Ser mujer: Llegar una moza al estado de mestruación.

Ariel Albelo
Mi modo
Mujer:

Moveré la mordaza del mudo mono.
Miraré más allá de mentiras milenarias mellando los mitos de monjes y misters, mórbidos moralistas con mal intencionadas mañas.
Manifiesto miles de motivos para magnificarte mujer.
Mujer multipolar, multiplicadora y milagrosa mujer.
Mujer meseta, mujer manto y manta. Metódica y mesurada... mañera mujer.
Me menciono malhechor en complicidades de mazas masculinas. Mientras mullido al mechón de tu mojado monte no modero el modo y la murria que me mueve, meterme en tu matriz, mi más intima morada.
Tu manso nombre marca mi música.
Maravilloso mantra, mixtura de magia y misterio.
Mujer marcial, maciza mujer. Mujer murmullo, manifestación y marcha.
Mujer mariposa, manantial y mansedumbre. Mujer memoria, mimo y metralla.
Mejor no malgastes en malvender tu nombre a quienes menoscaban tu magnitud, misóginos mintiéndose a sí mismos.
Yo me mofo de tus miedos y tus chismes, mientras mueves mi mundo y me muero si no me miras.
Me río de mi mismo, me mando maldiciones, voy a misa, me meto en manicomios, me medico.
Y me río de mí mismo. Marioneta que manejas si te mueves, me marea tu meneo. Monigote de tu mueca, melindroso y mordaz, te someto.
Y me río de mí mismo y me miento.

Mujer masa, magia de mujer.
Malabarista y madre.
Mujer motor, motivo y melancolía.
Madona mía, mi Magdalena, mi madero, mi María, mi muchacha, mi materia, mi motivo.
Ay mujer, mi meretriz; ni siquiera mía...solo mujer.
Morador de tus márgenes, mendigo de tu magia, malhechor de tu mirada.
Muevo de medio manotazo a la mesa, esta mínima monografía manuscrita y te amo sin mesura ni miramientos sobre el mantel que mañana olerá a manzana y a membrillo.

Ariel Albelo

miércoles, 12 de diciembre de 2007

EL MUNDO

EDUARDO GALEANO

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado, desde allì arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso-reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede miraarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Creer en la magia de las palabras. Resistir.

ARIEL ALBELO

Las palabras... hay, las palabras...Contienen un universo.
En esta época de la comunicación sin comunicación, sigo creyendo en la palabra.
Y siempre espero poder mirarte a los ojos...